Política

¿Cuán gobierno es el gobierno (i) de Guaidó?

Alfredo Michelena
Escrito por Alfredo Michelena

El gobierno interino, aunque reconocido por cerca de 60 países, no ha dejado de generar críticas y problemas. Pero aun así se sigue consolidando con la designación de Comisionados Presidenciales, lo que va conformando una estructura de gobierno  que debe dar mayor coherencia a la estrategia y a la acción de este novedoso sistema.

La juramentación de Juan Guaidó como Presidente Interino fue el primer acto en el proceso de conformación de un gobierno alterno al de Nicolás Maduro. No fue una locura del guaireño, como posteriormente se comprobó cuando cerca de 60 países del mundo y casi la totalidad de las democracias occidentales reconocieron a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela.

Los primeros pasos

Lo anterior, que de suyo es un hecho novedoso, ha pasado por al menos dos etapas importantes. La primera -el nombramiento de una serie de representantes diplomáticos en el exterior que han sido recibidos y aceptados en diferentes capacidades en muchos de esos 60 gobiernos. Muchos de estos países mantienen, contrario a lo que ha sido una norma en diplomacia, a dos representantes de dos gobiernos del mismo país, uno que reconocen y otro que aceptan de hecho y con el cual no parecen estar dispuestos a romper relaciones.

El trabajo de estos “embajadores” ad honorem ha sido intenso y han hecho avanzar la causa y servido como elemento de protección a una diáspora abandonada por el chavismo.mPero a su vez ha replanteado muchos elementos esenciales de la práctica diplomática, como por ejemplo el hecho que varios de ellos tienen la nacionalidad o son residentes que trabajan -nadie les paga- y  tienen intereses en el país en el cual han sido designados. Esto ha generado la aplicación de fórmulas novedosas de la Convención de Viena, además de que compite con el principio de “conflicto de intereses”, lo que no sucederá mientras los intereses de ambos países se alineen y esta representación se mantenga mucho en el apoyo a la lucha por la democracia en Venezuela, a los migrados  y no se involucre en asuntos de mayor envergadura.

La administración Guaidó

Pero en agosto se ha ido aún más allá, al nombrar por primera vez a unos  Comisionados Presidenciales: el de  Relaciones Exteriores (Julio Borges), el de Desarrollo Económico (Alejandro Plaz), el de  Gestión y Recuperación de Activos (Javier Troconis) y el de los Derechos Humanos y atención a las víctimas (Humberto Prado). Adicionalmente, Guaidó nombró al diputado Sergio Vergara en la Comisión de Estrategia para la Crisis  y al conocido analista y estratega J. J. Rendón como Asesor de Comunicación.

A esto hay que agregar que existen comisiones en el seno de la AN que son operativas, como la Comisión para la Ayuda Humanitaria (Miguel Pizarro) y  la del Plan País (Juan Andrés Mejía).

En lo que creemos podría ser un elemento coordinador estaría Leopoldo López, como Comisionado para el Centro de Gobierno, aunque su actividad está seriamente restringida por estar en calidad de “huésped” en la embajada de España.

Un Canciller y una Cancillería

El nombramiento de un Canciller es un avance muy importante pues se requiere una unidad de comando  y una institución que dirija, oriente y coordine la acción de estos “embajadores”, que en su mayoría no conocen el métier y que en casos pueden, y se han extralimitado, en el quehacer diplomático y difieren de los tradicionales diplomáticos en el uso de la prudencia así como la dedicación exclusiva de una profesión, que por definición debe estar  enmarcada en una estructura corporativa, actuando en nombre del Estado que representan.

Centralizar la política internacional en la cabeza de un Canciller y de un equipo -una Cancillería-  son muy buenas noticias. En especial porque el brazo que más ha avanzado en la lucha por la vuelta a la democracia en Venezuela es el internacional y la acción en esa esfera debe tener una unidad estable y visible de comando.

Se comienza a perfilar más una estructura organizativa o burocrática -en el sentido no peyorativo- que da consistencia a ese gobierno interino.

¿Gobierno en el exilio?

A pesar de que muchos buscamos en el pasado y en otros lares semejanzas con lo que está pasando en Venezuela -y las encontramos-  hay que admitir que lo que nos sucede tiene mucho de inédito.  Algunos asemejan al Gobierno Interino con los gobiernos en el exilio. Pero este no es un gobierno que despacha desde el exterior.

Claro, hay muchos líderes y diputados que han tenido que exilarse. De hecho, entre los 77 diputados que son víctimas de persecución política, no solo los exilados, hay  los que han pasado a la clandestinidad e incluso hay presos. En concreto, hay 25 a los que se les ha suspendido inconstitucionalmente sus fueros -incluyendo al mismo Guaidó.

Si uno revisa las listas de gobiernos en el exilio, en ninguna de ellas aparece el nuestro. El de Guidó sería más un gobierno alternativo, cuya meta es unificar las fuerzas nacionales e internacionales que quieren el cambio en Venezuela.

Hay que aplaudir que se haya tomado más en serio la necesidad de crear una administración que articule todas las acciones de estas fuerzas a fin de eliminar la usurpación y convocar a elecciones. Pero para eso todavía hay mucho que hacer cuando se trata de  acorralar a un régimen que tiene todo el poder militar en sus manos y cuenta con alianzas internacionales formales e ilegales muy poderosas.

         Avanzamos

Algunos analistas apuntan, no sin razón, que en realidad el de Gauidó es un gobierno virtual, pues ni tiene fondos, ni controla un ejército, o parte del territorio patrio. Pero esto pudiera estar cambiando. No solo está la presencia política en el exterior de gobierno interino, sino que ahora tiene el control de CITGO, litiga internacionalmente y  está evitando que  las deudas en que nos metió el chavismo terminen con la pérdida de los bienes de la república.

Lo nuevo es que este modesto “ejército” de bisoños diplomáticos ad honoren podrá tener ahora una mayor orientación, regulación y control en su trabajo de mover a la comunidad internacional hacia el objetivo común que es la vuelta de la democracia y la libertad. Y a este respecto tenemos el más reciente éxito: la invocación del TIAR.

Se sigue avanzando calladamente, como suele ser con las batallas diplomáticas y en muchos casos las políticas, en los diversos tableros que estamos jugando; pero ahora seguramente será más fácil coordinar las acciones y las estrategias, en especial cuando las fuerzas políticas en nuestro parlamento decidieron que Guiadó se mantenga como presidente (i) hasta que cese la usurpación.

Cada día el gobierno interino se consolida más. Debemos apostar por él y trabajar con él. Aportemos y dejémonos de tanto irredentismo.

Alfredo Michelena  –  @Amichelena

 

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Columnista

Alfredo Michelena

Alfredo Michelena

Sociólogo. Maestría en Economía. Diplomático. Columnista. Articulista de la revista Zeta y editor de diplodemocracia.blogspot.com